Lo aterrador de todo esto, es que ni siquiera los expertos saben qué futuro pueda tener la IA y cómo pueda afectar la civilización como la conocemos.

La inteligencia artificial está jugando con estrategias, escribiendo artículos noticiosos, doblando proteínas, y enseñando a los maestros nuevos movimientos en Go. Algunos expertos advierten que mientras hagamos nuestros sistemas más poderosos, arriesgaremos peligros sin precedentes. Otros argumentan que ese día está a centenarios de ocurrir, y las predicciones sobre ello hoy son ridículas. El público norteamericano, cuando fue encuestado, está nerviosa por la automatización, privacidad de datos, y “fallas críticas de sistemas de inteligencia artificial” que pueden terminar matando personas.

¿Cómo luchas con un tema de ese tamaño?

Dos libros nuevos tienen un acercamiento similar. Possible Minds, editado por John Brockman y publicado la semana pasada por Penguin Press, pregunta a 25 pensadores — incluyendo a Max Tegmark, Jaan Tallinn, Steven Pinker, y Stuart Russell — para contribuir en un ensayo corto en “formas de ver” a la inteligencia artificial.

Architects of Intelligence, nos promete “la verdad sobre la inteligencia artificial según las personas que la construyen” e incluye 22 conversaciones entre Martin Ford e investigadores de prestigio, incluyendo el fundador de Google Brain, Andrew Ng, Yann LeCun de Facebook, y Demis Hassabis de DeepMind.


A través de ambos libros, 45 investigadores describen su pensamiento en el tema. Casi todos perciben algo trascendental en el horizonte. Pero difieren en intentar describir qué es lo trascendental — y están en desacuerdo profundamente en si esto debería darnos una pausa.

 

Uno tiene la sensación de que este tipo de libros son los que pudieron ser escritos en 1980 sobre el internet — y la IA es, muchos de estos expertos nos dicen, probablemente un suceso aún más grande que el internet. Es fácil para las personas involucradas ver que hay algo enorme aquí, pero sorprendentemente difícil que anticipen cuál de sus promesas potenciales dará frutos, o cuando, o si será por el bien de todos.

 

Algunas de las predicciones aquí suenan bizarras y de ciencia ficción; otras extrañamente restringidas. Y mientras que ambos libros hacen la lectura apasionante, tienen la misma deficiencia: pueden obtener perspectivas de las voces preeminentes de AI, pueden enlistarlos uno junto a otro en una tabla de contenidos, pero no pueden hacer que platiquen entre ellos.

 

Casi todos están de acuerdo que ciertas preguntas — cuando la IA en general suceda, cómo será construida, si es peligrosa o no, cómo cambiarán nuestras vidas — son preguntas de suma importancia, pero no están de acuerdo en casi todo lo demás, incluso definiciones básicas. Encuestas muestran diferentes expertos estimando que llegaremos a la inteligencia artificial general en cualquier momento de hoy a 20 años o dos centenarios. Eso es una cantidad impresionante de desacuerdo, incluso en un campa tan incierto como éste.

 

Estaba fascinado, intrigado, y alarmado por los enfoques en IA de estos investigadores, muchos de los que han sembrado los cimientos de los triunfos en el campo hoy en día. Pero cuando dejo de leer estos libros, me siento impaciente en su mayoría. Necesitamos más que sólo opiniones separadas de académicos preeminentes — necesitamos que se sienten a construir un consenso alrededor de prioridades.

 

Eso es porque el peor escenario para la IA es bastante aterrador. Y si ese escenario termina siendo cierto, el daño a la humanidad puede ser asombroso. Los desacuerdos de estas antologías no son sólo encantamientos intelectuales — son esenciales para las decisiones de políticas que necesitamos hacer actualmente.